martes, 15 de decembro de 2015

Destrución.



Luna de mármol, rígido calor, 

noche de estío cuando el perro es mudo, 
cuando un velo de esparto ante los ojos 
casi acaricia, sueño o plumón leve. 
Luna de piedra, manos por el cielo, 
manos de piedra rompedoras siempre, 
retorcidas a veces con destellos, 
manos de lumbre láctea, ya rígidas. 
Cuerpo de piedra, senda de cristales, 
mudo siempre o doliente con los soles, 
cuando perros de lana flotan quietos 
por pantanos de seda acariciada. 
Yo no sé si la sangre es roja o verde. 
Ignoro si la luna vence o ama, 
si su lengua acaricia los desvíos, 
axilas que palpitan ya de pluma. 
Cielo quieto de fango que ahora gira 
dulcemente mintiendo un sol activo, 
bella túnica amada por lo dura 
sobre muslos de piedra avanzadores. 
Dulce careta blanca que ladea 
su morado celeste ya sin órbita. 
Tibia saliva nueva que en los bordes 
pide besos azules como moscas. 
Soledad, soledad, calvero, mundo, 
realidad viva donde el plomo es frío; 
no, ya no quema el fuego que en las ingles 
aquel remoto mar dejó al marcharse.



Vicente Aleixandre



Doe. Doe. Doe. Doe. Porque estabamos sentados fronte ao mar. Con todo ese silencio extendido.Non había nada que dicir, con todas esas ondes indo e vindo. Quixen abrazarte moitas veces, recoñezoo. Pero todo vai quedando atrás. Deixa ocos. Fotografías. Café derramado e frío. E os recordos volven como un boomerang. Hai algo ardendo metres todo se conxela. É un soño horroroso.  
Podes matarme con toda esta ausencia sobrevida. Ás veces desexaría estar sempre dentro, e non volver. Escapar e non volver. A destrución ou o amor? 

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